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viernes, 8 de marzo de 2013

FROM HERE ON. Arts Santa Mònica

"Hoy todos editamos imágenes. Reciclamos, cortamos y pegamos, remezclamos, las subimos y bajamos. Es así como hacemos que las imágenes tengan sentido. Lo único que necesitamos es un ojo, un cerebro, una cámara, un teléfono, un portátil, un escáner, un criterio. Y cuando no editamos, creamos imágenes nuevas. Creamos más que nunca, porque nuestros recursos son ilimitados y las posibilidades infinitas. Internet es pura inspiración: lo profundo, lo bello, lo turbador, lo ridículo, lo trivial, lo vernacular y lo íntimo. Disponemos de cámaras asequibles que captan la claridad más tenue y la oscuridad más opaca. Disfrutamos de un potencial tecnológico que implementa una estética desbordante, que cambia nuestro concepto de creación e impulsa obras como juegos; que reciclan lo caduco, que revalorizan lo banal. Obras de ayer pero con empeño de futuro. Obras a las que pretendemos dar una nueva vida. Porque las cosas serán distintas a partir de ahora..."

Pues bien, así arranca la exposición From Here On del Centre d'Arts Santa Mònica de Barcelona. A estas alturas ya sabréis por donde van los tiros pero os lo voy a contar bajo mi punto de vista.
Cuando una amiga me recomendó la exposición no imaginaba que iba a ser tan inmensa. La exposición ocupa las tres plantes del edificio por lo que visualizarla con calma podría conllevar unas dos horas y media, que es más o menos lo que me llevó a mi. En la puerta de entrada a la exposición ya reza un cartel: algunas de las imágenes del interior pueden herir su sensibilidad. De entrada ya prometía así que avancé con decisión. Exponían una abundante cantidad de artistas por lo que sólo mencionaré aquellos que subjetivamente me impactaron más.

La primera obra que me encontré fue la de Jon Rafman. Colgadas en la pared estaban unas doce imágenes obtenidas de google street view, eran prostitutas. Las bellas damas de siempre, las más antiguas. No serían como las prostitutas de Boucher o de Toulouse-Lautrec, no tendrían boquitas de piñón ni estarían en plan toilette, pero eran lo que eran, lo que han sido siempre y siempre serán, ¿y acaso no eran arte en la antigüedad? esculpidas sobre piedra, pintadas al óleo, pues ¿por qué no van a serlo ahora sobre fotografía? Aunque la obra ni siquiera trata esta cuestión, esta es sólo una reflexión personal. Lo que la obra quiere reflejar, como todas las de la exposición en general, son las piezas, las obras que han surgido durante estos años a través de la vasta base de datos de imágenes que nos proporciona Internet y a la vez nosotros mismos con la telefonía móvil, el proceso de crear a cambiado, ahora, dependiendo del caso, no es necesario ni que nosotros mismos seamos los autores de dichas imágenes.

Hermann Zschiegner presentaba varias fotografías impresas de google imágenes, y por lo tanto algunas pixeladas, del famoso rostro de la granjera Allie Mae Burroughs, quien Walker Evans y posteriormente Sherrie Levine dieron a conocer al mundo. Post-post-apropiacionismo.



Ludovic Burel presentaba un libro bajo el título Another picture of me as Dracula siendo él totalmente invisible en las fotografías de este libro pero apropiándose de la identidad de las personas que salían en ellas.   La invención o sustitución de la identidad del individuo.

Aunque debo decir que no todo era gloria y genialidad, habían ciertos problemas técnicos con algunas de las  obras, pantallas que no funcionaban...eso por parte del servicio técnico de Arts Santa Mònica, pero en cuanto a los artistas diré que creo que también hay mucho fake. Este arte puede ser peligroso si no somos claros a la hora de expresar nuestra idea de la obra, debido a esta ausencia algunas piezas, como por ejemplo la de Gregoire Pujade-Lauraine, pueden derivar a un popurri de fotos recolectadas de Internet sin sentido alguno para el espectador.

Laia Abril nos abre las puertas al mundo Pro-Ana que tan tabú parece en la realidad y tan abierto es en el mundo virtual. A través de imágenes recolectadas de varias webs y blogs de mujeres anoréxicas (orgullosas de su esquelética belleza sin darse cuenta de su propia enfermedad) nos muestra un colectivo muy activo al cual no debemos ignorar y mirar hacía otro lado, sino abrir los ojos a una realidad patente y problemática por culpa de unos estigmas de belleza creados por la sociedad y por supuesto, también difundidos por la red.


Thomas Mailaender es el emoticono de la cara sonriente, el humor de lo bizarro. A medida que me acercaba a su obra pensaba que era todo una grabación, que no podía ser verdad, pero sí, si lo era... un corral lleno de gallos y gallinas vivos expuestos bajo el lema: "el museo del pollo" (que no se alarmen los defensores de los derechos de animales, tenían agua, comida y mucho más espacio que en un corral corriente).



Eso por no hablar de penes...sí, de penes, multitud de ellos llenaban las paredes del Santa Mónica en honor al orgullo masculino, a todas esas fotos que se hacen los hombres y cuelgan en páginas como Badoo comparando el tamaño de su pene con objetos como latas de cerveza, paquetes de cigarrillos, bambas, plátanos, y hasta su propia planta del pie. Todo esto acompañado de un vídeo en plena actividad de Pricasso, el artista australiano que pinta cuadros con su propia brocha, es decir, su pene. Mailaender pidió al artista un cuadro  y este se lo pintó empalmado por 75$. :)



Pasamos ahora a la música, el grupo The Get Out Clause, al carecer de medios para grabar su propio videoclip y hacerse famosos lo que hicieron fue grabar delante de cámaras de seguridad de lugares públicos como bancos, supermercados, etc y luego pedir las imágenes de los vídeos como derechos de autor o una ley británica similar, y videoclip listo.

Las artistas Penelope Umbrico y Corinne Vionnet, nos cuestionan si es necesario hacer una fotografía de una puesta de sol, por ejemplo, cuando buscándolo por Internet nos saldrían miles de imágenes similares a la que extraeríamos nosotros con una cámara. Este dúo, pero por separado, critican la superpoblación de imágenes gemelas en las redes y abogan por una nueva composición de esas imágenes similares. Re-interpretan ayudándo a ver un mundo nuevo creado a partir de lo de siempre.




Roc Herms (artista de la meva terra catalana) explora el inmenso mundo de los videojuegos, la imagen SIMS por excelencia. En una comunidad de mujeres gamers propone una pasarela de moda virtual como si de Cibeles se tratara.




Y por último, podemos ver trabajos como los de  Doug Rickard, que a través de la herramiento google street views hacen homenaje a las fotografías postmodernas de William Eggleston y mi queridisimo Stephen Shore.


Con todo esto hemos visto aquí un discurso expositivo que alza al podium con medalla de oro a Internet y la telefonía móvil siempre acompañada de las últimas innovaciones tecnológicas. Hemos visto también como el mundo del POST aun es grande y vasto, y que incluso puede reinterpretarse a así mismo extendiéndose a nuevos horizontes por caminos antiguos. Hemos visto un equilibrio logrado entre concepto e imagen, no todo es una imagen vale más que mil palabras. Hemos visto a Barthes y la muerte del autor y la obra original. Hemos visto la multiplicidad, la reproducción y la circulación de la imagen de lo analógico a lo digital.

Todos aquellos que no la hayan visto o incluso los que quieran repetir, que sepan que la exposición seguirá vigente hasta el próximo 13 de abril, y absolutamente gratis.


Vídeo sobre Joan Fontcuberta hablando de la exposición: http://www.324.cat/video/4500131

FROM HERE ON:

-Artistes: Hans Aarsman, Laia Abril, Laurence Aëgerter, Roy Arden, Aram Bartholl, Nancy Beans, Viktoria Binschtok, Marco Bohr, Ewoudt Boonstra, Kurt Caviezel, David Crawford, Martin Crawl, Tony Churnside & The Get Out Clause, Constant Dullaart, Leo Gabin, Jon Haddock, Gilbert Hage, Monica Haller, Mishka Henner, Roc Herms, James Howard, Thomas Mailaender, Micheal O’Connell a.k.a Mocksim, Jenny Odell, Josh Poehlein, Willem Popelier, Jon Rafman, Doug Rickard, Adrian Sauer, Frank Schallmaier, Andreas Schmidt, Pavel Maria Smejkal, Claudia Sola, Shion Sono, Jens Sundheim, Penelope Umbrico, Corinne Vionnet i Hermann Zschiegner. 

-Organitza: Arts Santa Mònica - Departament de Cultura - Generalitat de Catalunya 

-Produeix: Rencontres d'Arles 2011 i Arts Santa Mònica - Departament de Cultura - Generalitat de Catalunya Comissariat: Clément Chéroux - conservador Departament de Fotografia Centre Georges Pompidou Joan Fontcuberta - artista Erik Kessels - fundador i director artístic de KesselsKramer Martin Parr - fotògraf de l’agència Magnum Photos Joachim Schmid - artista Amb la col·laboració de: Fundació Foto Colectania Filmoteca de Catalunya Institut Francès - Barcelona Embajada del Reino de los Países Bajos. 


 "Ars longa, vita brevis"

lunes, 25 de febrero de 2013

DIME CON QUÉ ANDAS Y TE DIRÉ QUIÉN ERES

La multiplicidad del yo.


“No hay un único retrato.
 En un día se tienen diversos estilos
 y estados psicológicos, por lo tanto, tampoco hay un solo yo”.
Denis DIDEROT

Diderot, el hombre de la Ilustración, dijo que no sólo somos un “yo”, sino una multitud de ellos. El alma es una imagen móvil sobre la cual pintamos constantemente otra imagen encima sin acabar de borrar la anterior. Podríamos definir así la idea de la identidad del ser como un palimpsesto. El carácter y la personalidad son unas de las cosas más fragmentarias del universo. El individuo no camina siempre en la misma dirección, es por eso que no sirven todos los zapatos para una misma ocasión.

En la lucha interna de la auto-definición surgen diferentes facetas, unas más heimlich y otras más unheimlich según Freud; ejemplo de la multiplicidad del ser. Todas son necesarias pero se debe establecer un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar. El individuo es un conjunto ecléctico que se ha ido formando con el concepto romántico del bildung de Goethe y el mito punk del do it yourself. Hay miles maneras de caminar.

¿Qué mostrar?¿Qué aparentar? Las respuestas son la experiencia y la evolución, e incluso la poesía de lo rutinario. Algunos pasan toda una vida forjando unas bases de actitudes y valores sólidos pero no se debe extralimitar la existencia del ser. ¿Con qué zapatos nos toca bailar, pues? Con los de la aceptación.
Cada espíritu, cada yo, es libre. Saber manejarlos y exponerlos en el momento adecuado es la tarea más complicada. Este ejercicio reflexivo es una aceptación de los seres internos, y del disfrute y ventaja que la diversidad puede proporcionar, asumiendo el pensamiento de Fichte cuando dijo que el “yo” es un impulso infinito que traspasa los límites y se supera continuamente.



Berlín, 2011

Detroit, 2011

L.A, 2011

Londres, 2011

Méjico, 2011

N.Y, 2011

Oxford, 2011

Seattle, 2011

París, 2011

Texas, 2011





"Ars longa, vita brevis"

jueves, 18 de octubre de 2012

RICHARD PRINCE Y EL APROPIACIONISMO

“El apropiacionismo es un movimiento artístico desarrollado a partir de los años 80 que sigue el procedimiento de la apropiación. Transportado al campo de las artes visuales (ya sea pintura, escultura, fotografía…) se refiere al uso de elementos tomados o re-tomados, mejor dicho, para la creación de una obra. El artista Richard Prince es uno de los primeros apropiacionistas a través de sus re-fotografías.”
En este diálogo veremos en qué consiste el arte del apropiacionismo y lo haremos a través del pintor y fotógrafo Richard Prince principalmente, aunque también mencionaremos otros casos de artistas bastante conocidos en este arte. Las obras apropiacionistas que veremos serán imágenes fotográficas.
El apropiacionismo es un movimiento artístico desarrollado a partir de los años 80 sobretodo en el país de los EEUU que sigue el procedimiento de la apropiación. Transportado al campo de las artes visuales (ya sea pintura, escultura, fotografía…) se refiere al uso de elementos tomados o re-tomados mejor dicho, para la creación de una obra.



¿Por qué surgió el apropiacionismo? Como ya sabréis cada estilo artístico se contrapone al estilo anterior. Es decir, antes de la llegada del apropiacionismo, en la escena artística norteamericana de los años 50 y 60 se desarrollaba el arte minimal y el arte concepto, esto es la austeridad racional y el arte de la idea por encima de la forma y la imagen. Es por eso, que el apropiacionismo surgió en contra de estas corrientes, de estos movimientos para conseguir un retorno a la pintura, más concretamente, a la imagen y a su potencial narrativo, poético.
No obstante, muchísimo antes, en 1913, Marcel Duchamp presenta el ready-made, que no es otra cosa que el objeto común sacado de su contexto habitual y resumido como obra del artista, lo que dio un vuelco al concepto tradicional de arte. Su intención fue la de sacralizar y desmitificar el objeto artístico y demostrar que el artista, el hombre, no puede nunca empezar de la nada: el origen de sus obras parte de cosas ya hechas e inventadas.

En realidad, la tendencia apropiacionista tiene un claro punto de partida. Fue mostrada en la Nueva York de finales de los años 70, en octubre del 77 exactamente, por los artistas que participaron en la exposición Pictures (imágenes) llevada a cabo en el Artists Space comisariada por el crítico y profesor de historia del arte Douglas Crimp.
¿Cuál era la ideología de esta exposición? Pues desde una actitud reflexiva y apropiativa abría el arte a los medios de comunicación, a la publicidad, al cine…para explorar estas artes visuales y así crear imágenes a partir de estos media.
La exposición Pictures fue un proceso de “rematerialización” de volver a recuperar la imagen que había “desmaterializado” el arte concepto anterior. El caso es que las imágenes que formaban la exposición en ningún caso eran originales de la realidad o fruto de la imaginación del artista, sino imágenes apropiadas de otras imágenes del mundo circundante: eliminaban el significado que tenían las fotografías publicitarias, de tomas televisivas o cinematográficas o de la propia historia del arte para realizarles pequeñas manipulaciones (recortes, fragmentaciones, cambios de color…) y otorgarles un significado nuevo. Detrás de cada imagen siempre se podía hallar otra imagen.



Richard Prince (Panamá, 1949) artista americano, pintor y fotógrafo, se vale de las refotografías (fotografías de fotografías) para crear sus obras. Toma como soporte el mundo de la publicidad porque es donde se inscriben los mitos de nuestro tiempo, es decir, un mundo de lo ideal; en los anuncios de TV todo parece perfecto y feliz al usar cierto producto pero que en el fondo es un mundo de apariencias y de engaño, así puede hacer una crítica reflexiva de la sociedad que le rodea.


Primero realizó una serie de fotografías en color partiendo de anuncios publicitarios, pero su trabajo clave fue la serie Cowboys del 80 al 86 que son una serie de refotografías de anuncios publicitarios de la marca de tabaco Marlboro. Como vemos en esta diapositiva estos son los anuncios publicitarios en los que Prince modificó recortando y apropiándose de la imagen. Este fue el resultado. Con esta serie, Prince pretendía reflejar y reflexionar sobre la “manera de ser” norteamericana, del ideal masculino, un camuflado retrato del hombre de clase media, americano, con esa actitud masculina de héroe y mito, ese cowboy John Wayne, a mitad camino entre la ficción y la verdad. Que cuestiona y hace una crítica social en realidad de la identidad de una sociedad y del yo. Esta imagen fue subastada en Christie’s NY por 1 millón de dólares en 2005.







Sherrie Levine (Pensilvania, 1947) se negó siempre a inventarse sus propias imágenes. Actuó creando imágenes de otras imágenes apropiadas que acababan variando el concepto de la creación original. A través de la refotografía, como Prince, se apropió del trabajo de artistas masculinos de los años 30 y 40 como Walker Evans y Alexander Rodchenko sin hacer modificación alguna. Convierte las fotografías apropiadas en signos que subvierten la autoridad masculina del artista a un nuevo papel femenino, que encaja al mismo tiempo con todas las reivindicaciones femeninas de la época y la toma del poder por parte de la mujer en el mundo del arte. Un ejemplo de ello es su serie After Walker Evans, 1979, donde destaca el rostro de una mujer de un trabajo fotográfico de Evans del 1936 dedicado a reflejar las familias granjeras de una zona del país tras el crack del 29.






Robert Longo (NY, 1953) siempre se sintió fascinado por la iconografía del cine y de la televisión, de la que aisló imágenes para manipularlas y convertirlas en naturalezas muertas a gran escala. Por ejemplo, su serie Men in the cities (hombres en la ciudad, 80-87) representan hombres y mujeres trajeados en una especie de danza mortal, y digo mortal porque en realidad es justo el instante congelado en que estas personas están recibiendo un disparo. Estas figuras son apropiadas de la película de Fassbinder An American Soldier (el soldado americano, 70) que Longo descontextualiza e invita al espectador a formularse preguntas sobre lo que le ocurre al individuo de traje y corbata. Más que representar personas concretas se trata al hombre y a la mujer como seres anónimos pertenecientes a una gran entidad corporativa, a una de las grandes empresas de NY que tienen miles de empleados de los que no se saben el nombre, que son sólo “soldados americanos” carne de cañón, mero logotipo, alegoría de una situación social del momento pero que aún perdura hasta nuestros días, y Longo dispara contra este tipo de trato social a los hombres y mujeres convertidos en bussinesman (hombres de negocios) de Wall Street que parecen productos seriados formados para satisfacer las necesidades de grandes empresas comparando a estas con instituciones militares en al que todo es uniforme y donde no hay libertad individual, contra esa perdida de identidad y deshumanización, y contra el poder de las grandes multinacionales, y contra ese tipo de vida, esa falsa cara de la globalización.





Algunos se preguntaran por qué un movimiento supuestamente carente de originalidad y autenticidad es considerado importante. Los artistas que vemos “copiaron” obras de otros autores, pero les imprimieron un sello propio, que aunque es difícil de captar a simple vista, está presente en cada obra, negando de esta manera una forma de plagio. La apropiación siempre es distinta a la obra original, si no lo es físicamente lo será conceptualmente. Por ejemplo, la foto de Levine del rostro de la mujer ya no es la foto de Evans de una familia de clase baja que vivía en una granja, sino que es el rostro de una mujer que lucha por su presencia en el mundo del arte. Por esta razón, el apropiacionismo no se considera como plagio, porque se alude que las obras no eran “una mera copia” sino un nuevo original recontextualizado (porque era elaborado en otro momento y contexto) y resignificado (porque estaba bajo otras ideas y experiencias que eran del nuevo artista) en este sentido, la apropiación daba como resultado una obra nueva. El movimiento apropiacionista implica tomar posesión de algo para la creación de algo nuevo, o para retar la manera en cómo se perciben las cosas y cómo cambian de acuerdo al tiempo y espacio en que son presentados.




Contrario a esto, Avelina Lésper, reconocida crítica de arte mejicana, dice que:

“Distorsionar la verdad es una de las formas de mentir. Cubrir la realidad con eufemismos es pervertirla. Hoy al plagio se le llama “apropiación”, lo que se supone es el robo de la obra de otro autor es un estilo, lenguaje y hasta objetivo. ¿Qué sentido tiene el arte sin la creación?”

Como vemos el apropiacionismo cuestiona las bases de la historia del arte: originalidad, autenticidad… y las formas de recibirla: desarrollo, tradición, evolución…Si consideramos el apropiacionismo un movimiento artístico en cierta manera estamos rompiendo con estos criterios y rompiendo con un sistema historicista de pensamiento moderno, por eso se desarrolla dentro de la posmodernidad.
¿Qué pensáis vosotros? ¿Creéis que es un plagio gratuito o por el contrario creéis que se puede ver la huella e intención del artista secundario?
Todo lo comentado hace parte aun hoy de la discusión y retroalimentan lo que es este concepto del apropiacionismo.









"Ars longa, vita brevis"

martes, 23 de agosto de 2011

RE-MAKE

No hay primera vez, como no hay nada nuevo, sino diversas formas de hacer lo mismo, de hacer algo parecido que resultará ser siempre algo diferente.

Re-make, reconstrucción. Entre el homenaje y la copia, bucle del conocimiento de nosotros mismos. No se recurre al re-make en momentos de baja creatividad, y no son sólo ejercicios de destreza o meros entretenimientos. Podemos ver que hay artistas que trabajan en el territorio de la reconstrucción de una historia del arte que se vuelve interminable. Algunas de las obras de la historia se han convertido en fuentes inagotables de referencias para los artistas posteriores, y la fotografía, sin duda el lenguaje artístico más ágil para representarlas. La fotografía y el artista se han apropiado no sólo de las obras, sino que han aislado a sus personajes, los han transformado, coloreado, travestido, desubicado, han reconstruido realmente gran parte de la historia.

La tradición y la memoria se construyen a partir y alrededor de lo que se repite.

Re-make La joven decadente, Ramón Casas, 1899, óleo sobre lienzo, Museu d'art de Montserrat, Barcelona, España.


Re-make Your body is a battleground, Bárbara Kruger,  1989, photographic silkscreen on vinyl, 112 x 112 inches, The Broad Art Fouundation, Santa Monica, CA)



"Ars longa, vita brevis"