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martes, 27 de septiembre de 2011

TRANS•FORMARE. El misticismo del cambio

“Un poema no existe si no se oye, antes que su palabra, su silencio”
J.A. Valente

“De profundis clamo ad te”



En mayo el Museu Frederic Marès reabrió sus puertas al público, tras el largo período de reforma que se ha llevado a cabo durante un año y medio, con la reestructuración de   la sala de escultura en la primera planta, la nueva colección de armas y una gran exposición, proyecto de estudiantes de Bellas Artes, en la que han participado y que han codirigido los profesores Jorge Egea y Ramón Casanova. El trabajo de ocho artistas vinculados al equipo Confluencias ( The Crossings Lab) de la Universidad de Barcelona se muestra aquí el fruto de la experiencia de haber permanecido durante el período de transformación en las entrañas de un museo en tránsito e innovación. Sus obras, realizadas con diversas técnicas que incluyen la pintura, el dibujo, la reinterpretación escultórica, la fotografía e incluso la instalación de una cámara oscura, están centradas en la creación de nuevas imágenes a través de la luz y la materia.
El cambio en la sala se ha producido para conseguir unas mejoras estructurales con el fin de favorecer la difusión y el estudio de las obras por y para el público; todo sea por conseguir ese diálogo en la intimidad del museo entre el emisor y el receptor a través de la obra y el ambiente. En primer lugar, hubo una intervención arquitectónica en el espacio, para lo cual debieron retirarse todas las esculturas de su emplazamiento original. Aquí empezaba el viaje y se rompían los lemas: “un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar”. Posteriormente, cuando viene el vacío, viene la creación.
En la transformación de las salas y en su inevitable modernización, se ha optado por un concepto minimalista del espacio para facilitar la relación directa de la lectura de la obra de arte.

Lo que vemos en la exposición Trans·formare es cómo a través de un discurso totalmente poético y personal la imaginación y la memoria, incluso el homenaje, se desarrollan en la intimidad del claroscuro. Envoltorios velados que esconden rostros pendientes de descubrir identidades, historias. Una cierta descontextualización crea una nueva lectura del sujeto abre la puerta a interpretaciones no comunes e inesperadas. Estas imágenes, que yo denomino imágenes de profundis debido a su espiritualidad y misticismo, están embebidas de un gran pathos plastificado, envuelto en silencio pero presente en el brillo de los ojos de cada estatua, en el aliento que se escapa de sus labios y crea un vaho transparente en sus bolsas de cadáveres. Etiquetados. Efecto morgue. 



Trans·formare nos muestra qué ocurre tras las puertas cerradas de un museo en proceso de cambio. ¿Qué les sucede a las obras? Pues sucede que santos, vírgenes, cruces, querubines y angelotes permanecen presos, en correcta conservación y con materiales adecuados,  pero en burbujas de plástico al estilo Dexter Morgan.
Habitan paraísos artificiales, limbos, donde esperan quietos y melancólicos desprendiéndose de su pasado, dejándose reinventar en otros formatos, transformándose, cual ave fénix resurgiendo de sus propias cenizas.
Las esculturas y el espacio mismo que las abarca pasan por un proceso de stand by silencioso al son de renovarse o morir, renacer mejor. Waiting to be born. Una patada al memento-mori. 



Al mismo tiempo y como bien comenta la historiadora del arte (y magnífica profesora, por experiencia personal) Cristina Rodríguez Samaniego en el artículo que aporta al catálogo de la exposición, existe un gran proyecto de reflexión inspirado por Mnemosyne -diosa clásica de la razón y la memoria- y en el que también es perceptible la influencia de Aby Wargburg (1866-1929) y su Atlas. El recuerdo y el cambio se interrelacionan de forma coral y colaborativa en un tiempo/espacio que evoca el pasado y proyecta un futuro bajo una nueva mirada, imágenes de una nueva memoria. “El eterno retorno del todo nietzscheano, por el cual estas imágenes perviven y regresan a nosotros en un mismo movimiento, ad infinitum, siempre iguales pero siempre diferentes.”[1]




Por su parte, Ramón Casanova y Jorge Egea comentan[2] que la acumulación y enajenación de las obras respecto al orden de su origen les ha provocado a ellos y al grupo de artistas y estudiantes de Bellas Artes reacciones de proximidad en cuanto al trato con éstas y hasta nostalgia en torno al perdido esplendor de la forma y - por qué no aunque en menor modo - a las teorías iconográficas e iconológicas de Erwin Panofsky (1862-1968).





No obstante, si una de las misiones de la escultura es la fijación de una imagen contextualizada en la memoria, ¿qué efecto tiene sobre las imágenes el traslado desde su hábitat natural al museo laico, aséptico y reformativo? ¿sigue una imagen, fuera de su contexto y entorno, teniendo el mismo valor y significado, o se convierte en algo nuevo? Como dicen los dos comisarios: “Pensemos en el mensaje “no tocar” de la señalética museística, frente al beso del devoto fiel a las imágenes dentro de la Iglesia”.[3] Y si las obras de un espacio eclesiástico han pasado a un espacio museístico -ambos lugares públicos de exposición e íntimamente transitados - ¿qué ocurre cuando se encuentran en tierra de nadie, cuando pasan a un espacio privado no contemplativo? ¿quién observa esas imágenes, quién les rinde culto entonces, quién las acompaña en su silencio, qué ojos las poseen?
La respuesta viene de mano del equipo Confluencias (The Crossing Lab), con nombres como Rebecca Mutell, Adrián Arnau, Carles Bartolomé, Mónica Lou, Enric Passolas, Israel Ariño… que han trabajado dentro de la efímera y cambiante realidad instaurada durante el período en que el museo ha permanecido cerrado elaborando nuevas obras de arte, adentrándose en su significado, explorando sus historias…Nuevos trabajos que actúan como caleidoscopio icónico, según los artistas, entre la colección de origen del museo y las novedosas piezas de ahora creadas a partir del diálogo entre el arte clásico y la contemporaneidad.



Al final, las imágenes del museo Frederic Marès, se hacen personales para cada uno, como el ciclo de un círculo perfecto en el que se alinean la vida, la muerte y la resurrección, donde se renuevan los significados comunes y se recargan las pilas.   


Para más información:

Catálogo de exposición:

VVAA, TRANS•FORMARE, lecturas de la transformación del Museo Frederic Marès, Barcelona, Ayuntamiento y Universidad de Barcelona, 2011.

http://trans-formare.blogspot.com

www.museumares.bcn.es

www.ub.edu/bellesarts

www.israelarino.com

www.ramoncasanova.com

www.jorgeegea.com

TRANS•FORMARE. Lecturas de la transformación del Museo Frederic Marès. Comisariado: Jorge Egea y Ramón Casanova. Obras de varios artistas. Museo Frederic Marès (www.museomares.bcn.es) con la colaboración del Ayuntamiento y la Universidad de Barcelona. Hasta enero 2012.

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1.SAMANIEGO RODRIGUEZ, Cristina, “MNEMOSYNE(S).El eterno retorno de la imagen.” Catálogo de exposición: TRANS•FORMARE, lecturas de la transformación del Museo Frederic Marès, Barcelona, Ayuntamiento y Universidad de Barcelona, 2011, p.32.


2.CASANOVA Ramón y EGEA Jorge, “TRANS•FORMARE.” Catálogo de exposición: TRANS•FORMARE, lecturas de la transformación del Museo Frederic Marès, Barcelona: Ayuntamiento y Universidad de Barcelona, 2011, pp.38-45.

3.Ibídem.


"Ars longa, vita brevis"

YOU ARE NOT ALONE. Fundación Miró

“Cuando compartes, no estás solo.”
Han Nefkens. Fundación ArtAids.

Cartel de la exposición


Verde, lila y azul, son los colores que presenta el cartel de la exposición You are not alone que desde el día 1 de julio se exhibe en la Fundación Miró de Barcelona. Dichos colores son fríos, hielan la sangre, igual que el tema que se va a tratar.
El sida lleva diagnosticado en nuestra sociedad más de treinta años, y aún hoy siguen existiendo problemas de marginación social y rechazo hacia las personas que presentan el VIH. Antes de que el sida impactara con fuerza en la década de los ochenta en nuestra cómoda y desarrollada vida “capitalista”, no era más que una enfermedad tercermundista de la cual se sabía muy poco, era simplemente algo que ocurría allá fuera, nada por lo que preocuparse, algo fuera de las puertas del Paraíso. Pero nos equivocábamos, y aun hoy seguimos equivocándonos. El porcentaje de la población actual diagnosticada es más elevado de lo que pensamos, y hoy en día poseemos una información y unos medios de los que carecíamos cuando se detectaron los primeros casos, pero aun así seguimos exponiéndonos y erróneamente pensamos: no, eso no me pasará a mí. Sin embargo, el VIH es algo que nos toca a todos de cerca de una forma u otra.
Este es el motivo del discurso de apoyo que expone y dirige esta muestra artística hacia las personas afectadas de algún modo por sida, y que intenta, sobre todo, hacer entrar en un recorrido de reflexión, al público, al ciudadano de a pie en general, sobre la discriminación y el estigma que, consciente o inconscientemente, aplicamos sobre las personas enfermas de sida.

Aun hoy, en lo que denominamos “primer mundo”, existen personas afectadas que no pueden llevar una vida normal, y que hechos como adquirir un trabajo, por ejemplo, les es denegado debido a su causa, por el mero hecho de que, si bien es cierto que se ha avanzado en el desarrollo de la investigación para el aumento de esperanza de vida, y se han dado progresos científicos que hacen más fácil la cotidianeidad en sociedad, no ha habido un avance en la sociedad en sí, que es en muchos casos, quien aleja al enfermo .

No existe, en muchos casos, la aceptación del hecho, por eso el mensaje hacía estas personas está claro: no estáis solos. Pero la problemática no son ellos, obviamente, sino la concentración de mentes cerradas anegadas de miedo y desconocimiento que rigen gran parte del mundo.

En una entrevista de trabajo es común que puedan preguntarnos una serie de inoportunidades como si estaríamos dispuestos a trabajar con una persona infectada por VIH. ¿A qué se están refiriendo? ¿Qué no ven que convivimos con gente con sida todos los días? Las personas afectadas son uno más de la cadena del día a día, y deben incluirse en esa rutina de la que todos participamos. Una persona con sida es aquella a la que te cruzas en un paso de cebra, la que está contigo en la cola del pan, la que se sienta a tu lado en el metro… ¿Y a caso vivimos impregnados de rechazo esas situaciones? No, pero seguramente se deba al desconocimiento de la causa. Lo que se intenta conseguir en esta exposición es precisamente una asimilación de dicha causa, una aceptación y comprensión del hecho.


Si recorremos el gran espacio expositivo nos encontraremos con quince salas blancas que comunican entre ellas y muestran las obras siguiendo un sólido discurso que une un conjunto de ideas bien establecido: la lucha contra la discriminación es necesaria.

La primera sala expone la obra (para servidora una de las más impactantes de toda la exposición) de Danh Vo, IV julio, MDCCLXXVI (2011), el artista toma como punto de partida dos imágenes de la Estatua de la Libertad realizadas por dos artistas americano que murieron de sida, Paul Thek (1933-1988) y Martin Wong (1946-1999), y a partir del detalle de las llamas del fuego de la antorcha que porta la estatua, construye una reinterpretación del símbolo, así como ha habido una sobreexposición de la imagen negativa del sida. Sobre una confortable lona de plástico se encuentra una multitud de llamas, mientras que alejada de ellas, sobre una base de cartón vulgar, se encuentra una llama solitaria. Debería haber lugar en esa confortable lona para una llama más, ¿verdad?

La segunda sala recoge el irónico e irreverente trabajo de esta pareja artística, Elmgreen & Dragset, dos piezas, New blood (2011) y AIDS is a good business for some (2011), que presentan, por un lado, una versión del Fauno de Barberini, con una clara alusión homoerótica, recibiendo una transfusión de sangre, mezclando la tradición clásica reconocida por todos con el arte más contemporáneo; y una especie de crítico-panel lumínico publicitario, que recuerda a las obras texto-performáticas de la artista Jenny Holzer, donde se van mostrando mensajes que aluden al negocio que supone la pandemia, y la vertiente lucrativa de las crisis sanitarias.



Bella es también la obra de Otto Berchem, Deadheading (2005), quien con una visión poética crea su instalación que se enmarca dentro de la tradición artística del memento mori (a todos nos llega la hora). Un simple jarrón lleno de flores marchitas, enfermas, de las que ya sólo quedan los tallos, se eleva en un blanco pedestal, en el suelo, tomando contacto directo con el entorno expositivo, se encuentra una montaña de pétalos caducos que recuerdan a los caídos, los que estuvieron en la flor de la vida, pero ya no están.


Si bien el lazo rojo, símbolo internacional del sida, se encuentra rodeándonos en nuestro día a día, pero queda invisible a nuestros ojos a causa de la elusión que hace nuestra mente. Así nos lo muestra el artista David Goldblatt en una serie de fotografías tomadas entre 1999 y 2007 en paisajes sudafricanos. Todas las imágenes tienen en común la presencia de dicho lazo, sin embargo Goldblatt alude a la pérdida de efectividad de este símbolo y a la falta de implicación del gobierno para detener los efectos devastadores de la enfermedad.

La vídeo-proyección también está presente en esta exposición con trabajos como el de Deimantas Narkevicius, Restricted Sensation (2011), que toma como partida la primera manifestación celebrada en Lituania a favor de la homosexualidad. El artista hace referencia a la homofobia que caracterizó el sistema soviético, y que aun hoy en día, sigue teniendo muchos adeptos en algunas regiones. El mediometraje muestra la historia de un chico homosexual acusado del asesinato de una joven, donde en el interrogatorio se ve sometido a varios comentarios discriminatorios. ¿Quién podría hacer esto sino una persona que fuera diferente? – le preguntan.
Incluso polvo y ladrillos se exhiben en esta muestra, Tkaf (sortilegio, 2011), por parte de la artista marroquí Latifa Echakhch, quien con esta instalación, en la que la pulcra pared blanca queda impregnada de manos manchadas en polvo rojizo, pretende recordar el escándalo que se dio en Francia tras las transfusiones de sangre seropositiva, que se produjo en los ochenta, donde hubieron más de dos mil implicados.

Y como en el caso de la obra de Elmgreen & Dragset, se vuelve a recurrir a la publicidad y el diseño gráfico, esta vez de la mano del artista Matthew Darbyshire, con Resorce room (2011), quien llama a la reflexión tras la proyecciones de varios testimonios de personas portadoras de VIH que pueden ayudar al espectador al intercambio de anécdotas, conocimientos y experiencias que sirvan para combatir el posible miedo o el desconocimiento sobre la enfermedad, y carteles publicitarios (de papel higiénico, incluso ya sale el perrito de Scottex), que recuerdan al trabajo AIDS Timeline (1989/1991) de los activistas Group Material, y que actúan como campañas de concienciación sobre la causa.

Un acceso para todos debe ser posible; como bien muestran los offsets, Acces for all (2004) de artistas como Leandro Erlich o Shirin Neshat, que presenta la exposición y que se exhibieron en la Bienal Internacional sobre el Sida.
Otros de los artistas que participan en la exposición son Christodoulos Panayiotou, Lorena Zilleruelo, Shirani Shahbazi, Juul Hondius, Araya Rasdjarmrearnsook, Sutee Kunavichayanont, Lucy y Jorge Orta, y los españoles Pepe Espaliú (1955-1993) y Antoni Miralda.
Artistas que trataron el mismo tema con anterioridad, aunque de manera muy distinta, bajo el punto de vista de lo abyecto como ventana al mundo de lo que quería obviar la sociedad norteamericana en la década de los primeros brotes de infectados, fueron Cindy Sherman y Robert Gober.

Así pues, la sensación que obtenemos (o al menos que yo obtuve) al finalizar la exposición es la de librarse de falsos prejuicios, cuestionar el establishment, el posicionamiento de la sociedad y de la fuerte acción social que es necesaria y se debe emprender ante causas como estas.
Por una vez, cabe destacar, que aunque había un público de una treintena de personas en la exposición, el ambiente fue correcto y adecuado para el disfrute de ésta; hecho que no suele suceder con frecuencia debido a ruidos externos que se dan a causa de la mala logística en la distribución del espacio, padres que intentan sin éxito que niños pequeños permanezcan en silencio, o vigilantes de sala que se aburren de estar contemplando lo mismo todo el día y se dedican a charlar con otros de sus compañeros.

Existen un par de actividades relacionadas con la exposición. El sábado 10 de septiembre se proyectará una serie de videos de artistas relacionados con la temática, y el jueves 15 del mismo mes, a las 19.30h, se abrirá un debate en torno a la problemática social del sida a cargo del director de la Fundación Artaids, Han Nefkens, y del Doctor Bonaventura Clotet, fundador y presidente de la Fundació Lluita contra la sida.

La muestra seguirá su curso itinerante hasta Vigo, donde en el Museo de Arte Contemporáneo (MARCO) se exhibirá del 21 de octubre de 2011 hasta febrero del 2012.

YOU ARE NOT ALONE. Comisariado: Hilde Teerlinck e Irene Aristizábal. Obras de varios artistas. Fundació Joan-Miró (www.fundaciomiro-bcn.org) con la colaboración de Fundación ArtAids.

Del 1 de julio al 18 de septiembre de 2011. FINALIZADA.

"Ars longa, vita brevis"

domingo, 12 de junio de 2011

CRÓNICA DE UNA FIESTA MADRILEÑA MAMAJUANERA ( o pasarlo teta es importante, es vital)

El viernes 10 de junio se presenta en Madrid el estreno de la revista digital de cultura posmoderna del momento. http://www.mamajuanadigital.com/ pues hay que ir, como colaboradora y como amiga, y más si hay cerveza gratis, hay que ir. Vamos a ello.
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El despertador suena a las 5.30h de la mañana ( por aquel entonces yo no lo sabía, pero esto ya era llegar tarde) me levanto sobresaltada como si aun me retumbara en la cabeza (y de hecho lo hace) el Réquiem de Mozart que estudiaba la noche pasada, porque no hay que olvidar que estamos en época de exámenes. Una vez acicalada salgo de casa con el estomago revuelto por los nervios. Llego a centro y me subo en el A1, detrás mio sube una chica de mi edad, al igual que yo pide un billete, me mira y sonríe, como si dijera: ¿tú también? Tiene unos aires tan...vamos a decir contemporáneos (para no herir a nadie con la etiqueta de la new wave hipsteriana) que no puedo evitar preguntarle si viaja a Madrid. No va a Madrid, va a Lisboa, es ilustradora, me cuenta amablemente. Le pido disculpas por mi atrevimiento. Me pregunta por qué voy a Madrid y yo le apunto la página web de Mamá. No hablamos mucho más, pero tenía un acento extraño, no sabría decir de que país era, aun así era amigable, al igual que el conductor del autobús. Me sorprende el buen humor de la gente a las 6.00h de la mañana, será que yo no he tomado ni siquiera un café. Miro por la ventana del bus, hay nubes, aquí lloverá. Tengo miedo, sé que puedo dar más, pero intento disimular consolándome de que no todos lo hacemos bien la primerva vez.

Aeropuerto. Mostrador de Spanair.
- Llega ústed sólo con 40 minutos de adelanto, su vuelo ya está embarcando, ha perdido el vuelo, no puedo dejarla pasar.
Pokerface.Soy idiota, empezamos mal.

T.Durden
Tengo que sacar un billete para el próximo vuelo dentro de una hora y abonar 90 € de penalización. Acepto, que remedio, yo no me pierdo el viaje. Es mi culpa, calculé mal el tiempo. Ni siquiera me han dolido los 2,80 € que me cobran por el café con leche de la espera. Detesto los embarques. Es la hora al fin. Asiento A14 (al menos tengo ventanilla) ahora me muero de ganas de ver quién será mi porción individual, B14, ya llega, mujer mayor, (shit) no es Tyler Durden. Cojo una de esas estúpidas revistas que te ponen en el compartimento del asiento delantero, es una guía de Spanair sobre Berlín (genial, un demiurgo). Estamos en el aire, y desde la ventanilla se ve el (la) mar, me parece tan sublime...no podría vivir en un lugar que no tuviera mar, no eternamente al menos. Necesito la sensación de relax, esperanza y libertad que me produce el (la) mar, hace que todo me parezca posible. En el 14E hay sentada una contorsionista, hace estiramientos y se balancea, levanta sus flexibles piernas por encima del asiento, la mayoría del avión duerme. Aterrizamos, necesito un baño, en el de mujeres hay demasiada cola (como siempre), el de hombres está vacío, (como siempre) entro en el de hombres. Llego al hotel, el código de seguridad de la puerta es ****. Check-in.

Calle, Gran vía. Si hay algo que me gusta mucho de Madrid es que por ser estudiante entras gratis a cualquier museo, y que además se pueden hacer fotografias a las obras (siempre sin flash, claro). Mi primera parada es el museo del Romanticismo, por el que me dejo caer sin pena ni gloria, me esperaba más cuadros de Goya quizás.

Satira del suicidio. Leonardo Alenza
Sátira del suicidio II.
Acampada Sol, 2011.
Aún así me gusta. Me dirijo a P.Sol, quiero ser una indignada aquí también, pero la cosa está en declive. La revolución decae, o al menos es lo que a mi me parece. Hago una cerveza en un bar mientras espero al resto de mamajuaneros barceloneses (Marc García, Unai Velasco...) para ir a comer. Después de un irracional menú de 11 € salimos con el estomago lleno y satisfechos, nos despedimos hasta la noche, ellos se dirijen al Retiro. Ahora tomo un café antes de entrar en el Reina Sofía, quería pasar por la expo de Heroínas del Thyssen, pero terminó el domingo.



café y letras
Los gorriones se posan en la mesa de la terraza donde me encuentro, picotean migas de pan, siempre me han parecido animales simpáticos. Me dispongo a pagar cuando el camarero me pregunta si hago fotografias (me ha visto con la cámara), le contesto que como aficionada. Me dice que si le saco un par de fotos al bar me invita al café. Acepto encantada.Su tía es pintora y necesita las fotos para hacerse una idea y perspectiva para el lienzo. Me da su e-mail para que le pase las imágenes. Me pregunta de donde soy, le digo que de Barcelona y me dice que ya le parecía a él que era catalana, que él es de Santa Coloma de Gramenet. Nos despedimos y le prometo esas fotos.

Roberto Jacoby.
El Reina Sofía es enorme. Me gusta en especial el trabajo de Roberto Jacoby, que se está presentando en la exposición temporal.
http://www.museoreinasofia.es/exposiciones/actuales/jacoby.html Pero no hay que olvidar los trabajos de Leonor Antunes y Yayoi Kusama, entre otros también reunidos en las distintas exposiciones que se recogen en este momento en el museo. Recomendable darse una vuelta. El Guernica provoca un impacto de guerra interna. Me duelen los pies. Te he comprado un cuaderno, no he podido evitarlo.

Yayoi Kusama
R.Jacoby
De vuelta al hotel me he encontrado en el metro con una pareja de ancianitos catalanes que (al igual que yo quedó demostrado que muchos otros seres) no entendian las indicaciones del metro madrileño. ¿Por qué aun tienen un anticuado sistema de pegatinas? ¿Qué hay de esos paneles con lucecitas que nos van marcando las paradas a los barceloneses, y esa voz alta y clara que te dice en qué parada estás y con qué línea haces transbordo? ¿Por qué hay varias pegatinas de líneas distintas del metro en un mismo vagón? En fin, esto teneis que solucionarlo chicos...Bueno, le explico en un catalán de la tierra, jaja, lo de las líneas y las paradas, "moltes gràcies, passi-ho bé". En Callao me encuentro con Luna Miguel y Manolo Vázquez, vamos a por cerveza mientras esperamos a Antonio J. Rodriguez y Nadia Leal. Mario Amadas llega por otra parte también en estos momentos.

Local inauguración Mamajuana!

Tramando mamajuanadas.
Nos dirijimos al Fabuloso por fin! El local está medio lleno, de repente, Flipy aparece, me quedo con cara de circunstancias, no puede ser que este tío esté aquí por lo de la revista, jaja, pero se ve que abajo había una fiesta de un programa suyo de TV. El tio como ve que le miro raro me saluda como si me conociera de toda la vida, "hola" y me da dos besos, y yo "hola, ¿qué haces aquí? jaja" y me cuenta lo del programa de Involución. Seguimos cada uno a lo nuestro. No hay charla de inauguración por parte de los fundadores de Mamajuana (la cual cosa es una lástima). Tickets gratis para birra. Empiezan a llegar más mamajuaneros mientras la fiesta continua más fuera que dentro del local. Llega Ernesto Castro (reverencia prometida) y me regala su útlimo libro en colaboración: Redacciones (2011, Madrid: ed. Caslon), Julio Fuertes y Marina con una botella de mamajuana enorme, entre mucha otra más gente de los que unos me suenan más y otros menos. Risas varias y discusiones mamajuaneras. A altas horas se decide ir a tomar chupitos al chino, posteriormente se acaba en un lugar. Se compran 85 cervezas a un chino (es una cifra exacta) y unas 25 personas continuan con la fiesta. Vamos a decir que unos van peor y otros mejor, pero el buen rollo se respira en el ambiente, yo pierdo mi reloj de Nietzsche que no pudo soportar unas horas tan poco marcadas por sus pautas jajaj, (luego recuperé el reloj) el resto del transcurso de la fiesta voy a catalogarlo como genialmente variopinto. A las 6.30h se decide cerrar, vienen las despedidas, una noche mamajuana genial. Algunos quieren irse a desayunar churros con chocolate al grito de "pasarlo teta es importante, es vital" y yo decido retirarme al hotel, en menos de 6 horas debo dejar libre la habitación. Hace frío, joder. Tengo tos. No duermo bien. 10h a.m , desayuno en el hotel (grave error), echo de menos a mi madre si veo un croissant con mermelada de melocotón,  esos son desayunos de madre e hija en Bcn city, pero ese no es el error, el error es que mi racional oído escucha que el precio del desayuno son 3 €, algo comprensible para un café de mierda y una pasta, pero el hijoputa del Hostal Andorra (no recomendable por varios motivos) me cobra la friolera de 13 €, pido un ibuprofeno para pasar este trago y los de la noche anterior.

La dama del armiño. Da Vinci
La exposición de "Polonia. Tesoros y colecciones artísticas" en el Palacio Real es corta pero intensa. No podía irme sin ver La Dama del armiño (c.1488-1490). Había bastante gente, aunque para mi gusto siempre hay bastante gente,  y nunca son silenciosos, y además siempre traen niños, niños que se aburren y corren y gritan por las salas. Desde la Edad Media hasta las colecciones de la corte del s XIX. Es un hecho curioso, Cecilia Gallerani ya sonreía de medio lado antes que lo hiciera la Gioconda (1503-1506) y casi nadie habla de su sonrisa. Siempre me da la impresión de que los cuadros de Leonardo son más grandes del tamaño que realmente tienen. Cuando voy a las exposiciones me fijo a veces más en los aspectos técnicos y de estructura organizativa de éstas que en la colección en sí. En este caso, han elegido correctamente el hecho de proteger las obras a cierta distancia del público, pero han colocado a la Dama como final de la exposición; yo entiendo que esto a ellos les interese, así no se acumula gente en una sala concreta, o al principio de la exposición, pero es que la puerta de salida, la ruidosa puerta de salida, está justo a la derecha del cuadro, lo que hace que cada vez que alguién sale se produzca un portazo que perturba el silencio que esta obra merece en su contemplación (esto obviando las siempre presentes charlas de las ineptas snobs que tienes que escuchar sobre comentarios absurdos y los niños aburridos y llorones, claro). La sala de ubicación es pequeña además para la multitud de gente que se va a acumular ahí, asi que encima tienes que aguantar un embudo de personal que intentan ponerse de puntillas y esquivar cabezones para contemplarla.

Paseando por las calles de los barrios de Madrid me doy cuenta que, en ciertos aspectos, así como Barcelona me recuerda a París, Madrid me recuerda a las calles de Roma. En fin, se me hace tarde, no me da tiempo a ver La Fábrica, una lástima, tienen una colección de fotos de Francesca Woodman que hubiera matado por ver, la próxima vez será.

No me gusta nada viajar con Vueling, siempre hay retrasos y nunca sirven comida gratis como otras compañias a la hora de la cena. Llego a Barcelona con una hora de retraso.
Cuando viajo sola me pasan cosas extrañas y maravillosas.

"Pasarlo teta es importante..."

MAMAJUANA!

*Algunas de las fotografías de este artículo fueron tomadas por una servidora durante la estancia madrileña. (N. del A.)



"Ars longa, vita brevis"