jueves, 25 de mayo de 2017

Norman Reedus. Fotografías



Norman Reedus. Fotografías
artevistasgallery/www.artevistas.barcelona
Comisarias: Géraldine Beigbeder y Laurie Dolphin
Exposición del 14 de marzo al 1 de abril 2017



Podríamos utilizar el lema de "Sexo, drogas y Rock&Roll" para describir esta exposición, pero nos vamos a quedar sólo con la parte del Rock&Roll y le vamos a añadir una cámara fotográfica y un poco de talento oscuro.

Norman, al que muchos conocerán por hacer el papel de Daryl Dixon en la famosa serie The Walking dead, es tan rockanrollero y rebeldemente oscuro en su vida real como en la pantalla. Así lo transmiten sus fotografías que han sido expuestas en la galería artevistas de Barcelona. Sus imágenes tiene esa mezcla de una pizca de macabridad y otra de provocación que dan como resultado un punctum sublime de belleza inquietante que lo habrían hecho un gran pintor en la época del Romanticismo del siglo XIX.

Su experiencia como actor, que le hace recrear y dirigir la escena fotográfica, en algunas ocasiones, y la espontáneidad de la imagen casual, en otras, han hecho que sus fotografías hayan sido expuestas en galerías de NY, Berlín, París y Hamburgo, por mencionar algunos ejemplos. 

Su trabajo es poético a la vez que autobiográfico, con una medio fotográfico siempre a mano, Reedus plasma ese lado rebelde de una adolescencia, que en realidad, jamás ha dejado. 


Sub bassement of Maximum Security prision in Moscow-Cooks in the kitchen. 2/21 Edition, 5.000€ (el punto rojo en el cartel de la fotografía significa que ha sido comprada por alguien)

Uno de los autoretratos como motorista más representativos del actor, tomada con su Iphone.

Mingus in a hat, hijo de Norman. NY, 1/21 Edition, 1200 €

Scott Wilson and a giant squirrel. 1/21 Edition. 1700€. vendida

Elevator 1. 1/21 Edition, 1200€






Cabe decir que hubo algún artista más de la galería, oportunista, que intentó hacer de lo suyo con la imagen del otro, y si colaba pues mejor. 






"Ars longa, vita brevis"

domingo, 10 de julio de 2016

PUNK. Sus rastros en el arte contemporáneo.

Hoy me siento un poco aturdida y benévola. Seré breve.

15 € por un cazo de cocina con la palabra PUNK impresa. Menos mal que esto iba de punk y no de capitalismo. Punk hubiera sido robar la taza. Como diría Johny Rotten:"¿Nunca os habéis sentido estafados?"

A buen entendedor, pocas palabras.

No voy a hacer ningún discurso sobre el punk, su nacimiento, su procreación entre diversos sectores culturales, sus lemas,o su (no) muerte. Doy por sentado el conocimiento sobre estos hechos si se tiene interés en la exposición bajo este título. 

Me gustaría destacar positivamente las obras y trabajos de artistas como Raisa Maudit, Jordi Colomer, del colectivo de artistas parisino Claire Fontaine,y DETEXT.

Maudit presenta una pieza de video-arte en la que,a modo de parodia,ella misma es entrevistada hablando irónicamente sobre su éxito en ventas, exposiciones, ferias, coleccionistas, y como se la rifan los galeristas. No obstante, la imagen de la vejación personal es evidente, la prostitución del arte, el humor escabroso...que critica el sistema del arte en un auténtico "no future".
Es esa denuncia irónica y de doble filo por parte del artista que deja ese sabor ácido en el espectador...

Art Global Art Fair, 2012. Raisa Maudit

Colomer, con su obra títulada NoFuture, desarrolla su acción performática paseandose en un coche,con un cartel luminoso de dicho lema, por las calles desiertas de una ciudad en la madrugada, haciendo tanto ruido como sea posible.
Ese estruendo en la calma del ojo del huracán. 

Con una serie de cheques en blanco de las distintas galerías con las que trabajan, el grupo francés Claire Fontaine pone en cuestión la lógica del valor económico otorgado al arte contemporáneo para forzar su destrucción. 
Es ese deseo de acabar con la economía y la falsedad y distinción desproporcionada que provoca una suma irrisoria de dinero hacia un objeto.

Trust, 2010. Claire Fontaine

Dentro del margen de la violencia actual, DETEXT, irrumpe con una escultura formada por casquillos de bala usados en la ciudad de Guatemala. El título, Ikea o muere. Mapa de Guatemala hecho de casquillos de 9mm, replica la proclama " Patria o Muerte" del Che Guevara en una versión globalizada y con una estrategia de cambio de significado que sigue el principio del détournement situacionista. 

Ikea o muere. 2013. DETEXT

El resto es historia expositiva del MACBA.

Exposición del 13 de mayo al 25 de septiembre de 2016.
Comisariada por David G. Torres





"Ars longa, vita brevis"

jueves, 23 de junio de 2016

Postmodernidad incauta = feria de lametazos

Yo quería dedicarme al arte contemporáneo cuando el arte contemporáneo…molaba.

Empezaré siendo honesta. No soy nadie, y quizás nunca llegue a serlo en este mundillo del arte. A-desk y Bonart no me quieren, no les culpo, lo entiendo. No trabajo ni colaboro con ninguna galería, museo, institución cultural o medio de comunicación. Esto es, mi opinión no tiene ningún valor más allá de este blog. Este hecho también me habilita la posibilidad de expresarme libremente. No le debo nada a nadie más que a mí misma. Todo lo que comento es desde mi creencia personal basada en una licenciatura y un máster en Historia del Arte, una experiencia laboral en el sector artístico, y una curiosidad sin parangón por todo lo que transite en los caminos del arte.

Hemos perdido algo en el camino.

Todo aquel que me conoce bien, que son cuatro personas contadas, saben que desde hace tres años estoy deprimida y descontenta con la materia vital. Mea culpa. Me contaron el mismo cuento que a toda una generación, y me lo creí. Creí que cuando finalizara la universidad las instituciones culturales se me rifarían. Tenía 25 años y me había procurado un buen C.V hasta la fecha: cuatro o cinco idiomas, un 10 en la Tesina, y la mejor casa de Subastas de Barcelona, el mejor Museo de ámbito nacional catalán, y una Galería de Arte de renombre con artistas como Ferrer o Fontcuberta, habían confiado en mí durante mi formación. Alguien tenía que querer contratarme…ingenua de mí. Hay demasiada competencia fuera buscando exactamente lo mismo. Tuve la suerte de acabar en Turismo cobrando más de 1000 euros, no me quejo (sólo algunos días). No me gustaría haber caído en las garras de la precariedad de Ciut’art, Fragment, Magma, o Expertus, entre otras empresas de servicios culturales.
A los 25 hubiera hecho casi cualquier cosa por trabajar en una institución cultural, no descarto la idea hoy en día, pero acoto márgenes. Estas palabras no le gustarán a todo el mundo, algunos me dirán que estoy tirando mi carrera por la borda, que estoy arrojando piedras sobre mi propio tejado, que no hay que ir a por los peces gordos. A lo que yo respondo que, a los peces gordos no les intereso en absoluto, y que por otra parte no soy una lameculos. El mundo del arte contemporáneo de hoy ya consta con un gran círculo de sicofantes, y de canapés. Esta “feria de vulgaridades” se basa en ver quién la dice más gorda y a quién le aplauden y pagan más por ello. Llamarme romántica pero estas cosas con Duchamp no pasaban, NO de este modo. A pesar de lo que se pueda pensar, Duchamp sabía muy bien lo que hacía. No digo que hoy se hagan Duchamps, eso no tendría sentido, digo que se haga arte libremente pero intuido, escuchando al pasado, y constatando en el presente un futuro.

Hace un mes, aproximadamente, recibí una invitación de una persona enrolada en el mainstream barcelonés. Era un buen contacto, me alegré por ello, así que la acepté. Para mi sorpresa, me invitó a una múltiple inauguración artística, expositiva y performática. Tuve que pedir un día libre en el trabajo para poder asistir, pero pensé que merecería la pena.

La exposición se desarrollaba en la galería ADN de Barcelona bajo el título Buenas Intenciones, y presentaba algunos de los trabajos de la artista Nuria Güell. Aunque Güell sea la hippie de una familia, por parte, creo que, adinerada (tuve la casualidad de sentarme justo delante de un familiar suyo en el autobús fletado por ADN y oír algunos comentarios. No quiero decir con esto que la artista disponga de ingresos financieros por parte de su familia para realizar su carrera artística, ni nada por el estilo, que quede claro), sus trabajos artísticos que abordan la política, lo territorial, lo financiero y lo moral, y siempre moviéndose entre el margen de lo legal y lo ilegal confrontando los dispositivos de poder, me parecen sumamente interesantes. ¡Chapeau!, para lo que se ve hoy en día. Es una exposición que recomiendo, con obras que invitan a la reflexión como Ápatrida por voluntad propia (2015) en la que se plantea la desidentificación con la estructura del Estado-Nación y el rechazo a la nacionalidad como construcción indentitaria impuesta, abogando por adoptar un estatuto de apátrida. O la obra que presenta el mismo título de la exposición, Buenas intenciones (2016), donde se compró antigüedades sirias que tienen valor patrimonial con la intención de evitar su desaparición, y devolver a posteriori las piezas a su país de origen, para que especialistas y conservadores sirios se ocupen de su preservación. No obstante, el tráfico de la compra-venta de patrimonio cultural es en cierta parte ilegal, y está dirigido, en algunos casos, por grupos terroristas o símiles, que sacan de ello sus principales vías de financiación para la guerra. Así pues, ¿qué sucede cuando una buena intuición deviene mercancía?

Buenas intenciones. Nuria Güell, 2016

Pieza comprada. Buenas intenciones. Nuria Güell. 2016

Apátrida por voluntad propia, Nuria Güell, 2015

El acto performático, sin embargo, fue otro cantar. Bajo el texto No estuve en New York, los artistas mainstream, capitaneados por un comisario mainstream, presentaban un acto parateatral algo previsible. Durante apenas diez minutos, se narran una serie de experiencias ajenas, en la ciudad de NY, en los años ochenta, referenciando a lugares míticos y personajes característicos de la época, como Andy Warhol. 
El trasfondo puede estar bien. Hay caldo de cultivo como para que el asunto hierva, chicha apropiacionista postmoderna, pero no acaba de arrancar. Quizás es el aire que fluye en el ambiente. Quizás es la pantomima de las actrices arrebatándose una peluca la una a la otra, o la entonación de las palabras, quizás las dos horas de canapés y lametazos posteriores al acto, o el olor a hípster y snob que destila la sala. El postureo de la época post-postmoderna. Quizás es que yo me esperaba un debate con discurso, sí, algo más de enjundia, quizás sea eso.

Fue un acto divertido y entretenido, sí, un acto artístico, para mí, no. Un acto que merezca aplausos, para mí, de nuevo, no. Aunque, aquí es donde aparece la mejor arma de algunos ejemplos de arte contemporáneo, la legitimación. Todo es legitimación. Si se presenta un qué, un cómo, un dónde, un quién, un medio, y, en ocasiones, alguien dispuesto pagar por ello, está legitimado y por lo tanto, entra en el circuito. Ésta obliga a una inmediata aceptación a ojos cerrados y limita bastante los parámetros de la crítica, de la sincera crítica.

Otra cosa son las consideraciones personales de cada uno de lo que creamos lícito representar como arte y lo que no, eso ya es otra historia, la historia que yo expongo aquí, que no deja de ser una opinión personal basada en experiencia y conocimientos.

Performance, No estuve en NY, 2016

Bien, no tengo nada contra esta gente, estoy en contra del chiringuito montado alrededor, eso es todo. Tuve que pedir un día libre en mi trabajo para acudir a una nave industrial, alejada de la mano de Dios, eso sí, en Sant Cugat (guiño, guiño) para ver a dos mujereres peleándose por una peluca mientras comentaban en tono de burla que no estuvieron en New York, cuando New York, molaba. Luego mantener la compostura ante un vernissage post inauguración, de ambiente opulento, lleno de halagos y apariencias, mientras contemplaba las agujas del reloj y engullía canapés.
Definitivamente, yo no estoy hecha para ese mundo, canto como una almeja, no es mi margen de movilidad en el mundo artístico. No sabía a qué comentarios atenerme, así que mantenía una sonrisa amable y un cigarro en la calle al aire fresco. Defiendo una pérdida de interés total ante este mundillo, lo confieso. Disfruto mucho más tomando una cerveza con según quién debatiendo y argumentando un discurso teórico-artístico. No sabía que me metía en la boca del lobo, aunque a estas alturas podría habérmelo imaginado. No importa, sé que se me culpará a mí de todo esto, de no haber sabido aprovechar la oportunidad para comunicarme con la gente que había en el acto, de ser una resentida con el mundo laboral del arte, de ser una incauta,  de no haber sabido entender el "discurso" de la obra...

No obstante, no hay mal que por bien no venga. Quizás como dice mi buen amigo P. un día todo esto me sirva para escribir mi propio texto: Cuando yo quería dedicarme al mundo del arte contemporáneo porque pensaba que el mundo del arte contemporáneo molaba. No es el arte, él no tiene la culpa, es la casta. Soy consciente de que me quejo de algo que ha existido siempre en el mundo del arte, de una manera u otra, pero tener que aplaudir según qué cosas por convicción para que algunos se vayan a casa pensando que aquello ha merecido la pena, no me hace sentir cómoda. No quiero alimentar la mentira de la legitimación del arte contemporáneo ni la feria de las vulgaridades.

En definitiva, respeto la obra porque está legitimada, pero no conecto con ella.


Gracias Irene. Gracias P.




"Ars longa, vita brevis"

miércoles, 9 de diciembre de 2015

+HUMANOS. El futuro de nuestra especie

En colaboración con Alberto Huélamo.
Graduado en informática y posgrado en Data Science.



¿Cuántas veces se ha dicho aquello de “la realidad supera la ficción”? La ciencia y la tecnología han permitido el progreso de la humanidad de una forma incomparable. De mayor o menor forma, pero siempre in crescendo, se ha dependido de ellas. La población está más que curtida literalmente, Asimov y Gibson, entre otros, y cinematográficamente, desde Blade Runner (1982) a Terminator pasando por una infinidad más, de tratar los límites entre el humano y la máquina. No obstante, ¿Hasta qué punto se es consciente de la realidad en la que se habita, de cómo afecta ésta al entorno, de las relaciones que se mantienen entre humanos, de lo veloz que avanza la tecnología, o de cómo cambian los cuerpos y las mentes?
¿Se evoluciona hacia un posthumanismo? ¿Dónde finaliza la necesidad y empieza el deseo?

A través de pioneras propuestas de investigación esta exposición, exhibida por el CCCB y organizada por el Trinity College de Dublín, dividida en cuatro apartados, explora las incógnitas de un futuro, quizás no muy lejano, dominado por los últimos avances tecnológicos y biológicos. De la compenetración entre los experimentos científicos y la era digital nace un nuevo camino para la especie lleno de posibilidades evolutivas. +Humanos aborda estos temas de manera artística y divulgativa, siempre con el ánimo de generar un debate que nos haga pensar qué implicaciones existen en el continuo bombardeo tecnológico en el que se encuentra el hombre.

El primer apartado trata sobre las capacidades aumentadas ¿Quién no ha soñado nunca con mejorar su condición física superando los límites de la naturaleza? El concepto ciborg define al ser humano compuesto no sólo de elementos orgánicos, sino también de dispositivos tecnológicos, un organismo cibernético. Neil Hairbisson fue el primero de la historia. Nació con acromatopsia, es decir, la incapacidad de distinguir colores. Decidió incorporarse una antena en su cabeza que transforma las frecuencias luminosas en sonido y le permite escuchar un espectáculo luminoso de colores. La antena forma parte de su identidad. Hasta ha creado una app para Android llamada Eyeborg que permite a cualquiera experimentar parte de lo que vive. Junto a Moon Ribas, coreógrafa que se incorporó un parche vibrador que responde a los movimientos sísmicos de la Tierra, fundó  la Cyborg Foundation, que ánima a los humanos a convertirse en ciborgs, al más puro estilo cyberpunk como narra el film Johnny Mnemonic (1995).

¿Puede una prótesis responder a algo más que cubrir la falta de un miembro del cuerpo? Cuando se piensa en una prótesis viene a la cabeza una imagen poco estética sobre un trozo de plástico hospitalario adaptado a un cuerpo tullido. Nada más distinto de la realidad es lo que se plantea aquí. Hay empresas que se dedican a realizar prótesis lowcost hasta lujuriosas y personalizadas prótesis que incluyen sistema de carga de dispositivos mediante usb. Estas capacidades que aportan, exceden las de un humano corriente, pero no aportan a priori nada negativo. Aun así, ¿en qué momento estas capacidades aumentadas harían sentirse superiores a aquellos que las tuvieran o inferiores a aquellos que no? En Deus Ex: Human Revolution precisamente se trata esta cuestión. El futuro no esconde al tullido como un desmembrado marginado, sino que lo alza a un ser capaz, evolucionado tecnológicamente y estéticamente aceptado.



El segundo apartado expositivo trata sobre encontrarse con otros. ¿Cómo ayuda la tecnología a interactuar entre nosotros? ¿Hasta dónde pueden llegar los límites de la ética y la moral? ¿Hasta dónde la tecnología puede hacernos la vida más funcional y práctica? Cuando mezclamos los avances tecnológicos en ámbitos tan privados de la vida humana, como pueden ser la maternidad o el sexo, la cosa se complica.

La madre y artista Addie Wagenknech, bajo un discurso feminista, ha creado el controvertido brazo robótico mecedor de cunas. Su idea era facilitar a la mujer el trabajo en casa con sus hijos, pero ¿hasta qué punto deshumaniza al infante este artilugio? ¿Dónde queda el calor humano en esta maternidad robotizada? Induce repulsión cambiar la figura de la madre por una maquinaria y se cree que no hay lugar para algo así, pero el caso es que ya existen mecedoras automáticas.


Las relaciones íntimas, de cualquier tipo, no quedan exentas de la incursión tecnológica. El amor es fundamental para el ser humano, tanto, que algunas empresas han decidido comercializar con él. DNA compatibility test es un kit de venta en EEUU para comprobar la afinidad química y psicológica con tu pareja. El test determina si dos personas serán emocionalmente compatibles mediante una muestra de saliva. Instant Chemisry, empresa creadora del producto, ha aniquilado la naturalidad de enamorarse. El romanticismo del siglo XXI ha sido sustituido por un frotis bucal.  ¿Merece la pena basar una relación o el amor hacia una persona en el resultado de un test?
Son muchos los que a veces han experimentado mantener una relación a distancia. No es fácil cuando la persona amada se encuentra a miles de kilómetros y ni siquiera se le puede dar un beso de buenas noches. Es por eso que la industria de los juguetes sexuales Kiiro ha dado un vuelco de tuerca para traspasar fronteras y kilómetros. Se lanza al mercado el kit, para él y para ella, que permite tener relaciones sexuales táctiles a distancia con tu pareja a través de la red. No se habla de cibersexo a través de la pantalla, sino de incluir elementos robóticos, la pregunta es, ¿se tendría sexo con un robot? ¿Es posible tener sexo con alguien sin tenerlo al lado, sin sentir el calor del otro? Siempre hay que contar, además, que estos sistemas no están libres de piratería informática y, por supuesto, de la completa perdida de privacidad, emotividad, seducción, reciprocidad humana…Dejándolo todo a un egoísta flujo unidireccional donde el otro no cuenta, pues no es humano.


La empatía es una característica del ser humano digna de experimentar. ¿Cuántas veces se pregunta a alguien eso de “en qué piensas”? El equipo de Be Another Lab ha creado The machine to be another, un dispositivo que permite que dos personas experimenten las sensaciones y los pensamientos ajenos. Estar, casi literalmente, en la piel de otro. Una instalación interactiva en la que a través de unas gafas de realidad virtual, tipo Oculus Rift, se puede sentir de tal forma que cada uno se observa a sí mismo desde distintos ojos. Al realizar un movimiento, la otra persona verá en su visor ese movimiento en primera persona, lo cual provoca que el cerebro trate de imitarlo. Este ejercicio se ha usado para tratar a través de la empatía casos de racismo, o la ayuda a personas discapacitadas en rehabilitación a sentir sus extremidades e ir mejorando poco a poco. 

El tema de la privacidad también es importante. Se vive en la época de Gran Hermano, y no en referencia al horrible programa de televisión, sino al que hablaba ya George Orwell en su delatadora novela 1984. Una de las instalaciones de la exposición permite que un montón de cráneos robóticos sigan con la mirada a través de sus ojos mecánicos a cualquiera que pase por delante creando una sensación de vigilancia y cierta angustia frente a la privacidad. Es muy incómodo y confuso, uno se siente observado sin que nadie le vea. Se dice que la información es poder. Permanentemente se es vigilado y controlado por espías virtuales. En una época en la que se lleva encima dispositivos llenos de sensores y permanentemente conectados a Internet, el acceso a esa información es más fácil que nunca. Lo cual convierte a las corporaciones que manejan dichas plataformas en dueños y conocedores de muchas facetas de la vida de las personas. A través de las cuentas Google en el teléfono, los GPS, los reconocedores de voz, los pagos con tarjeta, el desbloqueo táctil a través de la huella digital, el registro histórico de la red, Facebook… ¿Cuánta información privilegiada se ofrece a la tecnología diariamente sin darse cuenta? ¿Quién controla realmente todo ese sistema de seguridad que se esconde detrás de estos datos? ¿Merece la pena tanto tracking? ¿Se está dispuesto a ofrecer más de lo que se imagina a grandes multinacionales tecnológicas?



¿Quién no recuerda los famosos juguetes de la primera etapa digital? Todos los niños tenían uno, el primer juguete electrónico que les permitía asumir responsabilidades con otro ser y, además, de una manera divertida. El Tamagotchi. La ciencia da un paso más allá en la creación de la vida: el Tardigotchi. Se trata de un dispositivo de dos semiesferas conectadas que mezcla la realidad virtual con la realidad biológica. Su creador y artista, Matt Kenyon, proyecta el Tardigotchi como una mascota única del resultado de la fusión de un organismo vivo y un avatar informático. Dentro de la semiesfera que representa el tardigotchi se puede observar por un lado la pantalla de LED con el avatar pixelado y por el otro lado un organismo microbiológico vivo. Al Tardigotchi hay que alimentarlo a través de una aguja muy fina que inyecta sustancia para el microorganismo siga con vida, incluso se le puede enviar mensajes a través de un sistema mail.

 http://www.swamp.nu/projects/tardigotchi/


El paso de la especie humana por el mundo está dejando huella. Diseño del entorno, el tercer apartado de la exposición, trata sobre ello. ¿Cómo será capaz el ser humano de adaptase a los cambios que él mismo está causándole a su entorno? La falta de alimentos o el exceso de personas están propiciando nuevas teorías sobre las futuras escalas evolutivas. Sin tanto alimento para tanta gente, el cuerpo humano se debería adaptar a la falta de energía, de modo que, por ejemplo, el tamaño de los cuerpos disminuiría en altura. Incluso han surgido iniciativas un tanto controvertidas para hacer que el ser humano sea capaz de realizar la fotosíntesis. O las abejas, que son responsables de buena parte del proceso de polinización de las plantas. Si se pierden, ¿qué se debería hacer para mantener el ecosistema? Una serie de fotografías de una persona realizando a mano el proceso de polinización ilustran cómo se debería tomar el relevo en ese sentido.

El cuatro apartado se llama la vida en los límites. El ser humano tiende a diseñar su vida hacia las mejores posibilidades que pueda obtener. Se quiere lo mejor de lo mejor. ¿Y si se pudiera elegir cómo nacer o hasta cuándo vivir? Como bien trataba la película Gattaca (1997), lo que plantea la siguiente instalación es la previa concepción de la vida, desde modificaciones en el ADN como modificaciones físicas a los neonatos. Un ser humano hecho a medida para adaptarse a nuevas condiciones de la vida que supuestamente le espera.
Las técnicas de reproducción asistida ya permiten hacer un diagnóstico genético preimplantacional del embrión que se quiere implantar que da información sobre algunos caracteres del futuro bebé, como la elección del sexo, por ejemplo. Sin embargo, ¿qué sucede cuando se pasa a presuposiciones ante estas modificaciones genéticas? ¿Dónde finaliza la necesidad y comienza el capricho? 
Una de las instalaciones más polémicas de esta exposición, exhibe una ristra de bebés de silicona modificados genéticamente, algunos de ellos para mejorar sus condiciones de vida debido a enfermedades hereditarias y otros sometidos a pura presuposición socio-ambiental. Algunos ejemplos realizados para paliar las enfermedades genéticas son un bebé con uno de los dedos del pie extirpado para la prevención del asma, u otro con una miostomia epidérmica, es decir, un orificio situado en la parte baja del cráneo para la mejor absorción de medicamentos. No obstante, otros bebés disponen de una epidermiplástia térmica, es decir, de un estiramiento de la piel  del cráneo para el posible calentamiento global, una dilatación artificial de las papilas para la mayor absorción de cafeína y el aumento así de la productividad laboral, o una alienación de la nariz y el mentón por pura visión simétrica y estética.





¿Cuánta gente le teme a la muerte? Más que a morir, ¿cuánta gente teme a cómo morir? ¿Qué pasa cuando se muere? Si se cree en ello, ¿A dónde va el alma, o la energía? Una respuesta posible que plantea la exposición es a una pila. Se muestra un ataúd blanco que, en teoría, absorbería la energía restante que se sigue generando poco tiempo después de la muerte y cargaría con ella pilas. Nuestros familiares las utilizarían a su antojo donde creyeran más apropiado: el mando de la tele, el cepillo de dientes eléctrico, o incluso un vibrador.  





De momento, la eutanasia está prohibida en nuestro país, no obstante se ha diseñado una maqueta de una montaña rusa que mediría 500 metros de altura, llamada Euthanasia Coaster, por parte del artista e ingeniero Julijonas Urbonas, que hipotéticamente está diseñada para quitar la vida a una persona dejando al cerebro sin oxígeno gracias a altas fuerzas G y, de tal forma, causar la muerte de sus ocupantes de manera placentera. Movimientos intensos y sensaciones eufóricas hasta la pérdida de la consciencia total. Morir feliz tras un subidón de adrenalina. ¿Por qué no? ¿No es algo bueno ofrecer una forma plácida de morir a alguien que desea quitarse la vida?


Lo único que se puede hacer hoy en día es especular sobre el futuro. Hay que hallar nuevos equilibrios en intervalos de tiempo cada vez más cortos. Mucho de lo que se llama naturaleza lleva milenios atemperada por la intervención humana. Así pues, si todo se realiza bajo un control que satisfaga los límites éticos y morales, y sea una ventaja para el ser humano y la raza del mañana, ¿por qué no hacerlo? Se evoluciona para sobrevivir al medio, aunque irónicamente se altera ese medio constantemente, no obstante, si la ciencia puede ayudar a ser +Humanos, ¿quién dice que no es válido?

No habrá jamás mayor incógnita que el propio ser humano.



"Ars longa, vita brevis"

viernes, 28 de agosto de 2015

El MEAM ataca de nuevo

A raíz de la lectura de este artículo, la respuesta no ha podido ser menos inmediata.

http://diarioelprisma.es/jose-manuel-infiesta-el-gran-error-del-arte-contemporaneo-es-que-ha-querido-destruir-la-tecnica-y-el-oficio/

https://museumeam.wordpress.com/2015/08/20/el-gran-error-del-arte-contemporaneo-es-que-ha-querido-destruir-la-tecnica-y-el-oficio/comment-page-1/#comment-31

Hay tanto contra lo que argumentar en este artículo que no sabría por dónde empezar. Lo haré intentando apelar contra las respuestas que da el entrevistado. Como licenciada y máster en Historia del Arte basaré mis argumentos en conocimientos y en experiencia. Intentaré no caer en el subjetivismo, que es de lo que peca en gran parte el artículo.  

Para empezar, me esperaba algo así del MEAM (¿de quién sino?), quienes desde su inauguración como institución cultural, museo, han encajonado el arte en algo que no va más allá de lo figurativo, concepto que tienen idealizado encima de un pedestal. Primer error.

Primeramente, el arte del siglo XX no ha intentado destruir nada. El día que empecemos a entender que el arte es la EVOLUCIÓN de una sola cosa (como el crecimiento de una persona y su maduración en el tiempo), y no algo divisible y encajonable en estilos, movimientos, etc, empezaremos a hilar fino. El siglo XX/XXI no ha pretendido insultar ni destruir valores tradicionales, ha intentado concebirlos desde otra perspectiva o superarlos, que no eliminarlos. Y aun así, ¿qué hay de malo en no ser figurativo? Sé que no es comparable, y que por lo que se menciona en el artículo no se es amigo de lo sacro, yo tampoco mucho, no obstante, millones de personas de este planeta creen y tienen fe actualmente en un ser no figurativo, en una energía conceptual y sensitiva, en algo inexplicable que nadie ha jamás. Y esa no figuración, esa idea abstracta, mueve el mundo en muchas ocasiones, así que, punto número uno: la figuración está sobrevalorada. ¿Tanto aterra la desmaterialización, enfrentarse a la nada, a la idea, al pensamiento?

Cuando se comenta -cito textualmente- Son artistas que valoran lo que era la pintura de verdad y dicen “chico, es que no se ha vuelto a pintar como pintaban estos maestros”. - refiriéndose a jóvenes artistas que admiran la obra de Velázquez y Rembrandt, ¿quién dice que otros artistas contemporáneos no están influenciados y que no admiran a estos grandes iconos? ¿Por qué? ¿Por qué no pintan con su técnica y material, además de la figuración? Me parece una catalogación injusta. Me atrevería a decir que hasta Banksy, por mencionar a un conocido de entre otros, en algunas de sus obras ha podido tener presente a artistas de la antigüedad.
Igualmente, chico, no se ha vuelto a pintar como pintaban los maestros porque es un paso que se intenta dar hacía otra dirección, hacía adelante. No dudo de que existan hoy pintores que puedan igualar o incluso superar a Velázquez o Rembrandt, el MEAM, podría (he dicho podría) ser un ejemplo, pero es que no se trata de eso. Se trata de que pintar, hoy en día, como Velázquez o Rembrandt, no tiene un mayor sentido más allá de una admiración estética, visual, material y técnica. Que no es poca, pero no es suficiente para el siglo XXI.

La generación de artistas jóvenes de nuestra época es brutal, sí, se dediquen a la materia del arte a la que se dediquen. Hay muchísimos artistas jóvenes callejeros, que exponen en la misma calle su obra a través de vinilos, graffitis, eh, y tengo una buena noticia, ¡son figurativos!, pero ¿supongo que si no es con óleo o acrílico no interesa no? Igualmente, que nadie se alarme, dudo que algún día se asista al final de la pintura como se teme en el artículo. Es que parece ser que si uno no se puede comparar con un Goya, no se es nadie. Comenta el artículo que el jurado de un concurso determinó que “hay unos treinta cuadros en MEAM que podrían estar expuestos en cualquier museo del mundo”. Y en la calle también hay obras que podrían estarlo, y en los talleres de algunos jóvenes artistas que no habrán tenido tanta suerte de ser fichados por una institución, etc. Esto es lo que intentaba explicar el pobre Tzara, la destrucción de esta dura regla museística, a veces absurda, de que si no se está dentro no se es nadie. ¿Son menos arte esos treinta cuadros por no estar en el Metropolitan de NY, o por estar otras obras en las calles?
¿Ningún artista actual que realice arte contemporáneo no figurativo no tiene talento entonces? Yo creo que, en parte, es con el arte actual cuando el artista más necesita tener. Necesita sobretodo tener capacidad mental, idea, concepto, discurso, porque luego vendrá el crítico y el comisario de arte y harán su trabajo, pero el único y el primero que te sabrá explicar su obra es el artista. Todo esto sería muy fácil de entender si se dieran por superados los cánones estéticos de la belleza clásica, que deberían verse más que superados en pleno siglo XXI pero aun no es así. No obstante, algunos artistas contemporáneos dan por superados estas estéticas y crean una obra a través de la mente, donde no importa tanto la forma como el contenido. No obstante, soy consciente de que también hay mucha sobrevaloración en el arte contemporáneo, claro que sí, no lo intento ocultar, pero estaría bien poder crear un término medio en la balanza de este asunto, no hay que enfrontar el arte antiguo con el arte contemporáneo, no es una lucha de titanes, es una evolución de la misma cosa.

Por otra parte, yo no sé qué problemas habrán tenido con ARCO concretamente, pero cuando yo he asistido a la feria, he visto bastante arte figurativo, y algunos eran pintura.

Cuando se remite contra Duchamp diciendo que colocar un váter en un museo no tiene ningún valor más allá de la provocación, puede que se tenga razón a medias. Se debe contemplar la burla artística, el arte puede ser satírico también, se debe contemplar la crítica social. Duchamp ha superado la estética, la técnica y la materia, quiere ir más allá. Quiere jugar con la sociología del arte. El arte no es sólo un pincel, una tela con bastidor y un montón de pintura compuesta de manera perfecta que forma bellas figuras. El arte tiene un contexto social, histórico, conceptual, crítico, etc, muy potente, que se debe siempre tener en cuenta. Es indesvinculable. La fuente es única en el sentido de que no hay otra con la firma de Duchamp, toda obra es única.
El dinero va a parte. ¿Quién pone los precios del arte? Y digo yo, ¿no cuesta 90.000 € y más una obra de Goya, por ejemplo? ¿Es realmente el arte contemporáneo el que alimenta esta burbuja económica? ¿Por qué es tan radicalmente diferente un Picasso de un Duchamp? ¿Cómo son técnicas diferente merece que una tiene valor estético y trabajo y la otra no? ¿Se sabe cuánta ideología hay detrás de una obra contemporánea, cuánto concepto, o sólo nos fijamos en el exterior? Quizás ahora muchos os preguntaréis ¿Qué pasa con Damien Hirst y sus escandalosos precios en el mercado? Lo sé, Hirst ha sido un ejemplo casi sin precedentes, es como la excepción que rompe la regla. Hirst ha realizado subastas monográficas en Sotheby's y lo ha vendido todo en una sola noche. Es conocido por obras como The Physical Impossibility of Death in the Mind of Someone Living (el tiburón de los 12 millones de dólares) o For Love of God (la calavera recubierta de brillantes) vendida por 74 millones de dólares. Lo que no se sabe muchas veces es que parte de estas obras fueron compradas por el mismo galerista, marchante y agente de Damien Hirst, creando así una falsa especulación que lo único que le conllevó fue un stock de piezas de Hirst en el almacén del White Cube de Londres. Personalmente, Hirst me gusta, sus precios son desorbitados, pero tampoco tiene la culpa de que haya personas que estén dispuestas a pagarlos, precisamente su obra, en parte, tiene este aspecto de crítica social a este tipo de personas que están pagando estos precios. Dejando la moral y la ética a parte, si compras una obra de Hirst es porque puedes permitírtelo -el mismo Hirst ya se denominó siempre a él mismo como businessman y no artista-

Lo de Pollock debo reconocer que me ha tocado la fibra sensible. ¿Por qué se cree que un cuadro de Pollock cuesta lo que cuesta? ¿Le ofende el precio y lo compara con el bajo precio de una obra del MEAM? Que se le suba el precio a los cuadros el MEAM entonces, que se les ponga el valor que se le considere, pueden hacerlo si quieren, en vez de quejarse. Un cuadro de Pollock vale hoy lo que vale primero por su valor histórico, es decir, es una pieza irreproducible en el tiempo, puesto que el autor está fallecido y porque se realizó en una época con un cierto movimiento social que también hoy es irreproducible, el pasado es pasado. Un Pollock tiene un valor artístico brutal, Pollock llevó a la máxima expresión el dripping, y formó parte del llamado action painting, que no se sepa apreciar por según qué personas, es otro tema, como todo. Cito textualmente -Un cuadro de Jackson Pollock si en vez de hacerlo él lo hiciese Jacobo Alcalde valdría 3000 euros, y el cuadro sería el mismo. Un cuadro de Jacobo Alcalde vale 5000 euros y para mí es extraordinariamente mejor que cualquiera de Pollock. Aún así, yo no soy quien para decir si lo de Pollock es arte o no es arte, pero lo que sí que puedo decir es que no vale lo que cuesta - ¿Realmente se cree esta dura afirmación? El cuadro no sería el mismo por un millón de razones. Primera por que el autor es distinto, el contexto social e histórico también, e incluso dudo que le saliera de la misma manera. Seguramente se debe pensar que “hacer un Pollock” es ponerse como un loco a sacudir un pincel delante de una tela y a pasear por con un cubo agujereado por encima dejando caer gotitas de pintura. Bien, volvemos a lo mismo de siempre, en cuanto a técnica y material un Pollock es reproducible hoy en día, pero ni de lejos tendrá el mismo valor, en cuanto a autoría y sociología es imposible. Además, Pollock tiene obra figurativa antes de que llegara a convertirse en un gran icono, por si a alguien le interesa. Y por eso, se paga lo que se paga, y por poder también, no por materiales o estética. Ampliemos la mente, extendamos el arte un poco más allá de los colores y las formas.
Intentemos no meter a todo el público dentro de un mismo saco con afirmaciones como, cito textualmente- al gran público le sigue gustando más un Despiau, un Bourdelle o un Rodin que no un Henry Moore. ¿Cómo se sabe esto? ¿Se han hecho estudios de gustos predeterminados al público o algo? ¿Dónde están las fuentes que apoyan estas afirmaciones? No caigamos en subjetivismos, por favor, desde la posición que se ocupa en una institución cultural, al menos, debería tenerse una mentalidad neutral y crítica, no prejuiciosa.

No soy fan de MACBA por motivos personales, pero que no contenga ninguna obra en el hall es falso, y que sólo se dedique a la experimentación también. En el hall, actualmente, está expuesta una obra de Lawrence Weiner, (Some objects of desire, 2004), y normalmente suelen mostrar alguna relacionada con la exposición en curso que realicen. ¿Qué se entiende por experimentación en el artículo? ¿Cómo se considerarían obras como happenings, performances, etc? ¿Arte efímero o pantomima? La experimentación, como la que se hacía en la escuela Bauhaus o en la Black Mountain College de Chicago abrió el mundo del arte a un espectáculo creador maravilloso y muy inspirador, no creo para nada que deba desvalorarse.

¿Así que la fundación Tàpies no la visita nadie no? Me gustaría saber cuánta gente hay en el MEAM un día normal a las doce del mediodía. Repito, ante estas afirmaciones, estudios de público por favor, puede que nos sorprendamos. Y si el día que hay una ceremonia o un acto de la Generalitat detrás hay un Miró o un Tàpies es por lo mismo, no se trata de lo estética o figurativa que sea la obra, sino del valor simbólico-histórico que representan estos autores, en concreto, para Catalunya. El arte se puede usar también como valor representativo de cualquier cuestión, si es que el arte tiene miles de valores, aunque se los quiera acotar. Por eso está un Tàpies detrás de estos actos y no un cuadro del MEAM, por valor representativo, quizás se deba dejar pasar un tiempo para que pueda haber uno del MEAM en este tipo de actos, la historia avanza lentamente.

Si hablamos de hiperrealismo, o de arte figurativo, cito textualmente- si el cuadro pintado es igual que la foto, ¿para qué quieres el cuadro?, estos artistas buscan superar la fotografía, no imitarla. Se busca que el resultado sea menos frío que una foto, que sea más expresivo, más brillante…- Menos frío, más brillante, expresión, saturación, color…ahora parece que estemos hablando de las herramientas de Photoshop para definir el arte que defiende el artículo. Supongo que estas opiniones también dependen mucho de cómo el sujeto utilice el arte en sí, es decir, si sólo buscamos belleza visual y contemplativa o si lo que nos gusta de la obra es la idea que hay detrás de ella, el discurso, la historia que nos hace pensar. A mí, el arte me produce un placer visual enorme pero es más el placer intelectual que puedo obtener a través de él lo que realmente me satisface. Es como el aspecto físico de una persona y su interior, su pensamiento.

Prosigo citando textualmente- A mí el tema sacro, el tema religioso, simplemente no me interesa, lo considero superado. Otro te podrá decir lo contrario, pero yo creo que el mundo moderno ha superado el concepto religioso.- Vaya, vaya con el mundo moderno, ¿hemos sido capaces de superar el mundo sacro pero el figurativo no? Yo no afirmaría por otra parte que el mundo sacro esté superado, y por supuesto el figurativo tampoco. Por desgracia en ambos casos.

Yo no estoy específicamente en contra del arte que se expone en MEAM, sino de esta filosofía que defienden de manera, ellos también, dictatorial.

Pagaría por tomar un café con el entrevistado: Jose Manuel Infiesta, director del MEAM, si me lee considere esto una verdadera ( y arriesgada por mi parte) invitación.


A la memoria de Tristan Tzara y Jackson Pollock, entre otros.


"Ars longa, vita brevis"

jueves, 30 de julio de 2015

DESEOS Y NECESIDADES. Nuevas incorporaciones a la colección MACBA

Cómo ya es común en el sistema expositorio del Macba, la siguiente muestra no tiene ni un orden cronológico ni temático en sí, sino que es la presentación de las adquisiciones realizadas en estos últimos tres años. El museo sigue demostrando el interés y la continuidad por aumentar su patrimonio cultural.
Deseos y necesidades genera un discurso dividido en ocho ámbitos, alrededor de artistas consolidados en el arte contemporáneo, como Lawrence Weiner, quien remarca la importancia del concepto en sus obras, y da título a la exposición con una de ellas (Some objects of desire, 2004); Richard Hamilton (1922-2011), en memoria de quien está dedicada la exposición; Esther Ferrer entre otros, quienes determinan la inspiración minimalista y la abstracción racional;  Younès Rahmoun, ensalzando a la creatividad de países lejanos como África o el Oriente; y por último, nuevas voces del arte de nuestro país, como Mireia Sallarés o Patricia Dauder.



Durante toda la visita guiada que ofrece el Macba a la exposición, la guía insiste en remarcar el hecho de que frente a estas obras es más importante el concepto de sentir antes que el de entender. Remite al problema que la mayoría del público presenta frente al arte contemporáneo. Personalmente, nunca he sido del lema “ojos que no ven, corazón que no siente”. Entender es importante en el arte contemporáneo, al menos para mí, puesto que si nos limitamos simplemente a sentir, volveríamos, en cierta medida, a la sensación que produce el arte de décadas atrás, y romperíamos los esquemas de una evolución que ha intentado superar conceptos y cánones de belleza. Hablar sobre esta dicotomía del sentir y el entender siempre es caminar sobre una cuerda floja e intentar no caer al vacío. Con esto, no quiero decir que ni todo el arte de décadas atrás sea meramente estético y visual, ni que todo el arte contemporáneo sea una atrocidad que deba llegar al espectador sólo por la idea. Existen piezas contemporáneas muy bellas y con conceptos brutalmente existenciales, aunque también detrás de muchas se esconde el aprovechamiento de un movimiento y un momento concreto, sin nada más que la obtención de la fama y el dinero.
Dicho esto, me posiciono como amante del arte en general. Creo que intentamos disociar el arte a través de un estilo y otro, cuando en realidad el arte es único, la evolución de una misma cosa a través del tiempo.

John Baldessari me intrigó con su obra en la que expone una imagen de un rinoceronte gigante y la fotografía de un enano en traje, remitiendo a la inspiración en Francisco Goya, actualizando nociones de lo absurdo que tipifican las relaciones con los objetos, imágenes y valores. Perdón, esto no lo entiendo, ni lo siento tampoco. ¿Por qué Goya, y no Velázquez, por ejemplo?, ¿Dónde está la relación? Si me pusiera a pensar sobre ello, quizás como historiadora del arte, podría encontrar la relación que se comenta frente a las nociones del absurdo, pero es tan rebuscada y está tan cogida por pinzas que no pienso ni argumentarla. Cuando pregunté a la guía del museo por esta relación me comentó “no es cuestión de entender sino de sentir”. Me recordó vagamente a cuando en el colegio de monjas hacía una pregunta algo comprometida y me respondían “es cuestión de fe, hija mía.”



Interesante me pareció la obra de Younès Rahmoun (Marruecos, 1975), titulada 77. Una instalación lumínica con 77 lámparas agrupadas en formaciones florales, que representan las 77 brancas de la fe dentro del Islam, todo orientado hacia la Meca. Se percibe el conjunto como un cielo estrellado, una paz espiritual y universal, además destaca el papel de la importancia de las matemáticas y la astronomía en la tradición musulmana. Una sencillez sublime a través del espacio y la luz que evoca a la meditación.



Fascinante también el trabajo de Dora García con su obra sobre el análisis del libro Ulises de James Joyce. La artista grabó y documentó a un grupo de personas que se reunían para leer y comentar el libro de este difícil autor. García, presentaba una mesa llena de libros con múltiples notas a pie de página, que intentaban aclarar, cuestionar, resolver, etc, la complejidad de esta obra literaria, y un audiovisual de dichas reuniones de este curioso club de lectores.



Durante la exposición se desarrolló un hecho curioso. Un niño que paseaba por allí con su madre quiso acercarse más de la cuenta a una obra y la tocó. Tocó uno de los libros de Dora. Enseguida acudió el agente de seguridad a decirle que no estaba permitido. El niño parecía no entenderlo, y le preguntó a su madre que por qué no podía tocar aquello cuando en el otro museo sí podía. Supongo que el niño habría asistido a otro tipo de exposición interactiva, quizás al Museo de la Ciencia en una excursión escolar, no sé. La cuestión es que la madre no supo que responder, y en cierto modo, está en lo cierto. Hoy en día, están muy de moda las exposiciones interactivas dónde se hace participar al público para así poder empatizar con él directamente, y fomentar un aumento de visitas, mejora del entendimiento y del entretenimiento, etc. No obstante, muchos de los museos que gozan de esta categoría de “modernos y cosmopolitas”, a la hora de la verdad, dicha intervención es muy relativa. Que no se puedan hacer malabares con la Gioconda es más que comprensible, debido a su valor histórico, el seguro monetario sobre la obra, la muerte del autor y la irreproductividad de ésta. Sin embargo, que no pueda tocarse un libro que, irónicamente, se hizo para ser examinado, y no precisamente contemplado; y además cuenta con la posibilidad de reproductividad en caso de daño, un seguro monetario de un coste sostenible, etc, no parece una idea muy sostenible.
Hay casos y casos. No todo debe ser permitido, pero tampoco prohibido.


En conclusión, entender yo entendí, sentir…sí, puede decirse que sentí, obviamente. Aunque lo que más sentí fueron los ensayos del concierto de música electrónica que se estaba organizando en el hall del museo. Impedimento totalmente molesto que, en ocasiones, dificultaba seguir las explicaciones de la guía e implicarse en la exposición con el respeto que ésta se merece. Positivamente, cabe comentar que, la entrada tiene la duración ilimitada de una mensualidad, así que puede volverse en otra ocasión más tranquila. No obstante, esto debería funcionar como un apunte mental para la dirección de MACBA. Este museo ya se construyó en su día sin ni siquiera tener una colección que albergar. Señores, debido a la ambición, empezamos la casa por el tejado. Este hecho siempre ha traído problemas de espacio y exposición con las obras, pero si aun así, se quiere estirar más del hilo de la estructura arquitectónica, deberían habilitarse tipo de espacios. Organizar eventos que son incompatibles entre sí sólo saca a la luz que por querer ser trending topic de la modernidad se someten a la mala gestión de esta monstruosidad blanca en medio del Raval, la cual me deja un sabor agridulce de boca. 

"Ars longa, vita brevis"